Una jefa exigente

La hermosura de tetonas gigantes que tengo por jefa en la oficina me la venía haciendo bastante difícil. No sólo quería que le presentara ese informe sobre el proyecto concluido en un par de horas sino también que fuera por su porción de sushi para el almuerzo. Pero como todo gran esfuerzo tiene su gran recompensa, cuando por fin pude complacer sus deseos ella desnudó en frente mío ese enorme par de melones suyos delante mío. Me hizo follarla duro por toda la oficina e incluso entonces acabé todo en tiempo y medida. Adoro mi trabajo!