Horas extra

Simplemente no he podido quitarme a Veronica, mi jefa, de la cabeza… esa mujer me ha vuelto loco, me tiene completamente perdido. Siempre vistiendo esas blusas de telas suaves y finas pegadas al cuerpo, con esos escotes amplios… no he podido dejar de pensar en sus tetas! Quiero decir… me moría de ganas de chuparle las tetas! Sus bellos pechos llegaron a distraerme tanto que me encontré cometiendo errores estúpidos todo el tiempo, como llevarle café y no alcanzarle el azucar… por ejemplo. Y todo porque sólo podía pensar en follármela de una buena vez! Pero mi distracción llegó a tal punto que finalmente Verónica me hizo llamar a su oficina para darme un tirón de orejas! Oh sí… estaba preocupado, yo había sido un empleado muy productivo hasta que comencé a fijarme en ella. Después de llamarme la atención sobre varios puntos, después de que traté de explicarme y excusarme… y cuando al final Verónica concluyó por decirme todo lo que esperaba de mí… tío, acariciarle esas enormes y hermosas tetonas, morderle los pezones y chuparle el conejito fue todo en uno! Resultó ser que ella se había dado cuenta de la repentina atracción que despertaba en mí, y desde que me vió tan distraido ella estaba igual que yo, y sólo podía pensar en comerme la polla! La compañía se estaba yendo a pique sólo porque no nos tirábamos un buen polvo! Pueden creerlo? Después de acariciarla, besarla, morderla y sobarle bien el conejo, Veronica se puso de rodillas y me dió tal mamada de polla que casi me vengo entero en su cara. Justo a tiempo me apretó los huevos lo suficiente para que me contuviera y entonces se subió encima mío y estuvimos follando y follando y follando mientras esas tetas preciosas iban y venían. La cosa se puso tan caliente que terminé follándola por el culo también. Si esto sigue así… ya me veo como vicepresidente de la firma en un par de semanas… y todo a fuerza de polla!